noviembre 01, 2011

Mahabharata

dezygn/deviantart

La historia principal de esta obra es una lucha dinástica por el trono de la capital Hastināpura, el reino del clan Kuru. Hastinapura y los reinos inmediatamente circundantes estaban asentados en el Doab, la región del Ganges superior y el río Yamuna, al norte de la actual Nueva Delhi. Las dos ramas primas de la familia que participan en la lucha son los Kauravas (los hijos de Kuru, la rama mayor de la familia), y los Pándavas (la rama más joven, formada por los hijos del rey Pandú (‘pálido’).
La lucha culmina en la gran batalla en Kurukshetra, de 18 días, que los Pándavas ganan al final. El Mahábharata termina con la muerte del dios Krisná, y el final de su dinastía, y el ascenso de los hermanos Pándavas a un planeta celestial junto con los dioses. Ese momento también marca el principio de la era de Kali (Kali yuga). Esta es la cuarta y última edad de la humanidad, donde los grandes valores y las ideas nobles que la humanidad están desmoronadas, y los hombres se dirigen rápidamente hacia la disolución completa de la moralidad y la virtud en general.

Mapa con los lugares mencionados en el Majábhārata. Los nombres amarillos representan los reinos, los anaranjados 
son reinos extranjeros (de ubicación especulada), los rosados son tribus exóticas, los ríos aparecen en azul, 
las montañas en violeta y los bosques en verde.

Descripción corta de personalidades e historias:
  • Algunas de las figuras más nobles y reverenciadas de la historia terminan por luchar del lado de los Kurus, debido a lealtades formadas antes del conflicto.
  • Iudishtira es el mayor de los cinco hermanos Pándavas, hijo de la reina Kunti (esposa de Pandú) con Dharmarash (el ‘rey de la religión’, también conocido como Iamarash, el ‘rey de la prohibición’). Iudishtira es comúnmente conocido en India como un modelo de integridad, ya que nunca había dicho una mentira en su vida y así había obtenido poderes místicos. Participó en una estratagema ideada para matar a Drona, el maestro de armas de los cinco Pándavas. Mataron a un elefante con el mismo nombre que el hijo del maestro Drona. Entonces Iudishtira se acercó a su maestro y dijo: «Ashwattama (el elefante) ha muerto». Drona dejó caer sus armas y fue asesinado por los hermanos Pándavas. En ese momento la cuadriga de Iudishtira —que debido a su virtud hasta ese momento había flotado a unos centímetros del piso (lo que llenaba de espanto al ejército enemigo)—, inmediatamente tocó tierra.
  • Bhima es uno de los cinco hermanos Pándavas cuya fuerza, tamaño y lealtad son legendarios.
  • Áryuna (cognado del latín argentum: ‘plateado’), hijo de Kuntí con el dios Indra, el mejor amigo del dios Krisná (quien finalmente le hace ganar la guerra de Kurukshetra por medios non-sanctos).
  • Nakula y Sajadeva son los hijos gemelos de Madri (la segunda esposa del rey Pandú) con los Asuini-kumaras (los médicos de los dioses).
  • Una de las historias más conmovedoras es la de Karna (‘oreja’), hijo de la reina Kuntí con Suria (el dios del sol), era un noble guerrero de quien nadie sabía que era el hermano mayor de los cinco Pándavas. Sus inmensos poderes le fallaron durante la batalla porque él había mentido, algunos años antes, a su guru sobre quién era él.
  • El «abuelo» Bhishmá era el nobilísimo tío abuelo de todos los guerreros principales (que eran primos entre ellos). Él había renunciado a su reino y se había hecho célibe por el amor de su padre hacia una pescadora. (Ella quiso que su hijo con el rey fuera el príncipe heredero, por lo que Bhisma tuvo que jurar no tener hijos toda su vida). Por este acto de renuncia obtuvo la bendición de los dioses para elegir el momento de su muerte. Él terminó por morir sobre una cama de flechas puestas por Áryuna, su nieto más amado (quien le había preguntado la noche anterior cómo podía hacer para matarlo, ya que nunca podrían ganar la guerra en presencia del abuelo).


Existe una versión completa en español: Mahābhārata de Vedavyāsa (12 tomos) traducido por Hugo Labate. Buenos Aires: Hastinapura, 2010.


octubre 29, 2011

Calaca

Una calaca es la figura de un cráneo o esqueleto que se utiliza en la fiesta mexicana del Día de los Muertos. Su origen se remonta a los tiempos aztecas, en cuya imaginería era muy frecuente este tipo de iconos. Se les suele mostrar en actitudes divertidas, bailando, tocando algún instrumento y vistiendo ropas festivas; siempre lejos de una visión triste de la muerte.


VivaCalaca!!
animación de Ritxi Ostáriz con música de Voltaire (2008)


octubre 16, 2011

Documental: Los Olmecas, Reyes de la Edad de Piedra

XSol-StudiosX

La cultura olmeca es el nombre que recibe una cultura que se desarrolló durante el Preclásico Medio. Aunque se han encontrado indicios de su presencia en amplias zonas de esta área cultural, se considera que el área nuclear olmeca —o zona metropolitana— abarca la parte sureste del estado de Veracruz y el oeste de Tabasco. Se desconoce a ciencia cierta la filiación étnica —esto es, quiénes son los ascendientes de este pueblo—, aunque hay numerosas hipótesis que han intentado resolver la incógnita de la identidad de los olmecas. En ese sentido, es necesario hacer la aclaración de que el etnónimo olmeca les fue impuesto por los arqueólogos del siglo XX, y no deben ser confundidos con los olmeca-xicalancas, que fueron un grupo que floreció en el Epiclásico en sitios del centro de México como Cacaxtla.

Durante mucho tiempo se consideró que la olmeca era la cultura madre de la civilización mesoamericana. Sin embargo, no está claro el proceso que dio origen al estilo artístico identificado con esta sociedad, ni hasta qué punto los rasgos culturales que se revelan en la evidencia arqueológica son creación de los olmecas del área nuclear. Se sabe, por ejemplo, que algunos de los rasgos propiamente olmecas pudieron haber aparecido primero en Chiapas o en los Valles Centrales de Oaxaca.

Entre otras incógnitas que están pendientes de respuesta definitiva está la cuestión de los numerosos sitios asociados a esta cultura en la Depresión del Balsas (centro de Guerrero). Sea cual haya sido el origen de la cultura olmeca, la red de intercambios comerciales entre distintas zonas de Mesoamérica contribuyó a la difusión de muchos elementos culturales que son identificados con la cultura olmeca, incluidos el culto a las montañas y las cuevas, el culto a la Serpiente Emplumada como deidad asociada a la agricultura, la simbología religiosa del jade e incluso el propio estilo artístico, que fue reelaborado intensamente en los siglos posteriores a la declinación de los principales centros de esta sociedad. La mitología de los olmecas influyó significativamente el desarrollo academico y el punto de vista de las escuelas del mundo en Mesoamérica.

Debido a que en la actualidad no existe un registro directo de las creencias religiosas olmecas, una gran parte de ellas nos es desconocida. Sin embargo, se pueden realizar algunas observaciones, basándose en el arte y arqueología que ha sobrevivido hasta la época actual y por comparación con los vestigios (mejor documentados) de otras culturas precolombinas, cuyo arte religioso utiliza motivos similares.

El cenit de la civilización olmeca (ubicada en el actual estado de Veracruz del México moderno), data actualmente desde el año 1200 A.C. hasta 800 A.C. aproximadamente. Sin embargo los Olmecas continuaron estableciendo comunidades hasta el 400 A.C. Algunos estudiosos afirman que los olmecas existieron como una civilización apartada de las otras hasta el 100 A.C.

Los olmecas desarrollaron una escritura jeroglífica para su lenguaje, el ejemplo más antiguo conocido se fechaba a partir de 650 A.C. Sin embargo, los textos olmecas sobrevivientes son muy pocos, y el significado de muchos de sus caracteres permanecen desconocidos comparado con los más abundantes jeroglíficos mayas.

Los arqueólogos creen que los olmecas y su cultura fueron los ancestros de las civilizaciones mesoamericanas posteriores, incluyendo la civilización maya, los habitantes de la ciudad de Teotihuacan, y los grupos indígenas mayas de la actualidad.

Otras culturas, incluyendo a los toltecas y los mexicas, pueden no ser descendientes de los olmecas, pero fueron fuertemente influidos por su cultura. Una de las más conocidas ruinas olmecas, La Venta, en el estado de Tabasco, contiene las representaciones de figuras aparentemente mitológicas. Estas representaciones generalmente datan desde el 800 A.C. al 400 A.C. incluyen una serpiente emplumada, un hombre de la cosecha con maíz creciendo de su cabeza y un espíritu de la lluvia en forma de un pequeño niño. Imágenes similares son frecuentemente encontradas en los mitos de culturas posteriores en el área.

Los olmecas consideraban inclusive a todo lo que los rodeaba cómo seres vivos desde cuevas, barrancas, manatiales, árboles y montañas, estas estaban llenas de espíritus importantes para los olmecas. Las montañas para los olmecas son el vínculo entre el cielo con la tierra y el inframundo y también eran el lugar donde están los ancestros y los espíritus de la tierra, la lluvia y el inframundo.

 Wikipedia


El enigma de los Olmecas y las calaveras de cristal
David Hatcher Childress
Ed. Nowtilus. 

Este libro nos descubre uno de los grandes enigmas de la arqueología, los Olmecas, la más sorprendente y antigua civilización de América. Su comercio transoceánico y la conexión africana, la escritura jeroglífica, las esculturas de cabezas colosales, el misterio de sus cráneos deformados y el sorprendente enigma de las calaveras de cristal.
Hasta mediados del siglo XX casi nada se sabía de los Olmecas, civilización que llegó a desarrollar la metalurgia, la escritura y el uso del calendario mucho antes que los Mayas. Hoy es reconocida como la cultura madre de Mesoamérica y sus orígenes constituyen el mayor y más antiguo misterio de la Historia. El descubrimiento de cabezas colosales y estatuas con rasgos africanos muy definidos plantea más preguntas que respuestas.
El autor, con el rigor que le caracteriza, no solo ha viajado al territorio que habitaron los Olmecas para responder a estos interrogantes, si no que, además, acude a la abundante bibliografía para cotejar sus hallazgos y ofrecernos este libro inquietante, pero revelador, sobre la que es, quizá, la cultura más antigua de Mesoamérica.

+ info: eBook - en papel


septiembre 09, 2011

Grecia: los Versos Aúreos

Los VERSOS ÁUREOS son la piedra angular de la moral Pitagórica; constituyen su cuerpo doctrinal y la guía espiritual eternamente presente en el estado de "perfección" y comportamiento deseable, al que aspiraban todos sus discípulos en la escuela de Crotona.

Los VERSOS ÁUREOS constituyeron el modelo a seguir para quien busca el hábito de la pureza, el cultivo del pensamiento, el entusiasmo por el estudio, la sabiduría y el embellecimiento integral.

El método pedagógico de Pitágoras que implementó en su escuela de Crotona (primer internado conocido), implicaba el convenio armonioso de todas las artes y las disciplinas del conocimiento en forma de "juego", pero un juego consciente que permitía a los jóvenes acogidos a la escuela someterse a estudios y disciplinas que cultivaban una educación humana, bella, sabia y buena. Con este lema, las juventudes pitagóricas trascendieron inmunes a los peligros de una realidad decadente.
Honra, en primer lugar,
y venera a los dioses inmortales,
a cada uno de acuerdo a su rango.
Respeta luego el juramento,
y reverencia a los héroes ilustres,
y también a los genios subterráneos:
cumplirás así lo que las leyes mandan.
Honra luego a tus padres
y a tus parientes de sangre.
Y de los demás, hazte amigo
del que descuella en virtud.


Cede a las palabras gentiles
y no te opongas a los actos provechosos.
No guardes rencor
al amigo por una falta leve.


Estas cosas hazlas
en la medida de tus fuerzas,
pues lo posible se encuentra
junto a lo necesario.


Compenétrate en cumplir
estos preceptos,
pero atente a dominar
ante todo las necesidades
de tu estómago y de tu sueño,
después los arranques
de tus apetitos y de tu ira.


No cometas nunca
una acción vergonzosa,
Ni con nadie, ni a solas:
Por encima de todo,
respétate a ti mismo.


Seguidamente ejércete
en practicar la justicia,
en palabras y en obras,
Aprende a no comportarte
sin razón jamás.


Y sabiendo que morir
es la ley fatal para todos,
que las riquezas,
unas veces te plazca ganarlas
y otras te plazca perderlas.


De los sufrimientos que caben
a los mortales por divino designio,
la parte que a ti corresponde,
sopórtala sin indignación;
pero es legítimo que le busques remedio
en la medida de tus fuerzas;
porque no son tantas las desgracias
que caen sobre los hombres buenos.


Muchas son las voces,
unas indignas, otras nobles,
que vienen a herir el oído:
Que no te turben ni tampoco
te vuelvas para no oírlas.
Cuando oigas una mentira,
sopórtalo con calma.


Pero lo que ahora voy a decirte
es preciso que lo cumplas siempre:
Que nadie, por sus dichos o por sus actos,
te conmueva para que hagas o digas
nada que no sea lo mejor para ti.


Reflexiona antes de obrar
para no cometer tonterías:
Obrar y hablar sin discernimiento
es de pobres gentes.
Tú en cambio siempre harás
lo que no pueda dañarte.


No entres en asuntos que ignoras,
mas aprende lo que es necesario:
tal es la norma de una vida agradable.


Tampoco descuides tu salud,
ten moderación en el comer o el beber,
y en la ejercitación del cuerpo.
Por moderación entiendo
lo que no te haga daño.
Acostúmbrate a una vida sana sin molicie,
y guardate de lo que pueda atraer la envidia.


No seas disipado en tus gastos
como hacen los que ignoran
lo que es honradez,
pero no por ello
dejes de ser generoso:
nada hay mejor
que la mesura en todas las cosas.


Haz pues lo que no te dañe,
y reflexiona antes de actuar.
Y no dejes que el dulce sueño
se apodere de tus lánguidos ojos
sin antes haber repasado
lo que has hecho en el día:
"¿En qué he fallado? ¿Qué he hecho?
¿Qué deber he dejado de cumplir?"
Comienza del comienzo
y recórrelo todo,
y repróchate los errores
y alégrente los aciertos.


Esto es lo que hay que hacer.
Estas cosas que hay
que empeñarse en practicar,
Estas cosas hay que amar.
Por ellas ingresarás
en la divina senda de la perfección.
¡Por quien trasmitió a nuestro
entendimiento la Tetratkis (número sagrado)*
la fuente de la perenne naturaleza.


¡Adelante pues!
ponte al trabajo,
no sin antes rogar
a los dioses que lo conduzcan
a la perfección.
Si observares estas cosas
conocerás el orden
que reina entre los dioses inmortales
y los hombres mortales,
en qué se separan las cosas
y en qué se unen.


Y sabrás, como es justo,
que la naturaleza es una
y la misma en todas partes,
para que no esperes
lo que no hay que esperar,
ni nada quede oculto a tus ojos.


Conocerás a los hombres,
víctimas de los males
que ellos mismos se imponen,
ciegos a los bienes
que les rodean,
que no oyen ni ven:
son pocos los que saben
librarse de la desgracia.
Tal es el destino
que estorba el espíritu
de los mortales,
como cuentas infantiles
ruedan de un lado a otro,
oprimidos por males innumerables:
porque sin advertirlo
los castiga la Discordia,
su natural y triste compañera,
a la que no hay que provocar,
sino cederle el paso
y huir de ella.


¡Oh padre Zeus!
¡De cuántos males
no librarías a los hombres
si tan sólo les hicieras
ver a qué demonio obedecen!


Pero para ti, ten confianza,
porque de una divina raza
están hechos los seres humanos,
y hay también la sagrada naturaleza
que les muestra
y les descubre todas las cosas.
De todo lo cual,
si tomas lo que te pertenece,
observarás mis mandamientos,
que serán tu remedio,
y librarán tu alma
de tales males.


Absténte en los alimentos como dijimos,
sea para las purificaciones,
sea para la liberación del alma,
juzga y reflexiona
de todas las cosas y de cada una,
alzando alto tu mente,
que es la mejor de tus guías.


Si descuidas tu cuerpo para volar 
hasta los libres orbes del éter,
serás un dios inmortal, incorruptible,
ya no sujeto a la muerte.


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