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septiembre 29, 2026

Runas turcas: el alfabeto Orkhón.

Las inscripciones de Orkhon: las voces de piedra de los antiguos turcos

Mucho antes de que las grandes estepas de Asia Central fueran recorridas por los ejércitos mongoles, otros pueblos nómadas habían levantado allí monumentos de piedra para dejar constancia de su historia.

A orillas del río Orkhon, en la actual Mongolia, se conservan algunas de las inscripciones más importantes de la historia de los pueblos túrquicos: las inscripciones de Orkhon, grandes textos grabados en piedra durante el siglo VIII.

Sus palabras hablan de emperadores, guerras, alianzas, derrotas y victorias, pero también de algo mucho más profundo: la relación entre el pueblo, sus gobernantes y el Tengri, el Cielo eterno de la antigua tradición túrquica.

Y, aunque su aspecto pueda recordar inmediatamente a las runas escandinavas, no son runas nórdicas. Pertenecen a una tradición de escritura propia, conocida habitualmente como antiguo alfabeto túrquico o escritura de Orkhon.

Las piedras de Orkhon no fueron levantadas solamente para recordar a los muertos, sino para hablar con los vivos. Y, sobre todo, con quienes todavía estaban por llegar.

Un paisaje monumental en el corazón de Mongolia

El valle del Orkhon fue uno de los grandes centros políticos y culturales de las estepas de Asia Central.

Las principales inscripciones fueron levantadas en el siglo VIII, durante el período del Segundo Khaganato túrquico, que dominó buena parte de Mongolia y regiones vecinas.

Los monumentos más famosos están relacionados con tres personajes:

  • Kül Tigin, príncipe y célebre comandante militar.
  • Bilge Khagan, su hermano y uno de los principales gobernantes del khaganato.
  • Tonyukuk, consejero y estadista de enorme influencia.

No estamos ante simples lápidas funerarias.

Son auténticos monumentos políticos y memoriales, concebidos para conservar la memoria de determinados personajes y, al mismo tiempo, transmitir un mensaje al pueblo.

El descubrimiento de una escritura olvidada

Durante siglos, las piedras permanecieron en las estepas de Mongolia.

Los viajeros y exploradores europeos conocían algunos monumentos de la región, pero sus textos resultaban incomprensibles.

La situación cambió a finales del siglo XIX.

En 1889, el explorador ruso Nikolái Yadrintsev localizó varios de estos grandes monumentos.

Las piedras despertaron inmediatamente el interés de los especialistas.

Pero había un problema fundamental: nadie sabía leerlas.

Los signos eran desconocidos para los investigadores europeos y no podían interpretarse simplemente como una variante de la escritura china, aunque los monumentos mostraban también una importante influencia cultural china.

En 1893, el lingüista danés Vilhelm Thomsen consiguió descifrar la escritura.

Thomsen identificó primero algunos nombres propios, entre ellos Tengri y Türk, y a partir de ellos pudo reconstruir progresivamente el sistema de escritura.

Poco después, el orientalista ruso Vasili Radlov realizó importantes traducciones y estudios de los textos.

De repente, aquellas piedras comenzaron a hablar. Y lo que contaban era la historia de un pueblo que había dominado las estepas de Asia Central varios siglos antes de la expansión mongola.

¿Qué es la escritura de Orkhon?

La escritura recibe diferentes denominaciones:

escritura de Orkhon,
antiguo alfabeto túrquico,
escritura túrquica antigua
o, de forma popular, runas túrquicas.

Esta última denominación puede resultar útil para describir visualmente los signos, pero hay que utilizarla con precaución.

No se trata de las runas germánicas utilizadas por los pueblos escandinavos.

La semejanza es principalmente visual y funcional: ambos sistemas utilizan signos angulares, adecuados para ser grabados sobre materiales duros.

La escritura de Orkhon pertenece al mundo lingüístico túrquico y tiene una historia independiente.

Los textos se escribían generalmente de arriba abajo en columnas, aunque la disposición de las líneas y las caras de los monumentos presenta particularidades.

Una característica especialmente interesante es que las inscripciones distinguen determinados sonidos vocálicos y consonánticos de acuerdo con las características fonéticas de las lenguas túrquicas.


Las piedras de Orkhon pertenecen a una tradición mucho más amplia que atraviesa las culturas de Eurasia: la necesidad humana de vencer al olvido.

Kül Tigin: una vida convertida en piedra

Uno de los monumentos más importantes está dedicado a Kül Tigin, fallecido en el año 731.

Kül Tigin fue hermano menor de Bilge Khagan y uno de los grandes dirigentes militares del Segundo Khaganato túrquico.

La inscripción relata episodios de su vida y de las campañas militares emprendidas por los turcos.

Pero el texto no se limita a enumerar batallas.

También presenta una reflexión sobre el destino político del pueblo.

El mensaje resulta sorprendentemente directo: el pueblo turco había sido poderoso, había caído en la dependencia de otros poderes y posteriormente había recuperado su independencia.

La memoria histórica se convierte así en una advertencia.

Bilge Khagan y la memoria del poder

La inscripción de Bilge Khagan, levantada tras su muerte en 734, continúa esta tradición.

Bilge Khagan aparece como gobernante responsable de mantener unido al pueblo y preservar su independencia.

Uno de los temas recurrentes es la necesidad de evitar que los turcos abandonen sus propias costumbres y se dejen seducir por las riquezas o las formas de vida de otros pueblos.

El texto presenta una concepción política muy característica: el poder del khagan y la supervivencia del pueblo están estrechamente unidos.

El gobernante tiene una responsabilidad ante su pueblo, pero el pueblo también debe recordar las enseñanzas de sus antepasados.

Tonyukuk: el estratega que también escribió su propia historia

El tercer gran conjunto es el monumento de Tonyukuk.

Y aquí encontramos algo especialmente interesante.

Tonyukuk no fue simplemente un gobernante.

Fue consejero, estratega y estadista.

Las inscripciones atribuidas a su monumento presentan sus propias actuaciones políticas y militares.

Tonyukuk recuerda las dificultades que tuvo que afrontar el pueblo túrquico y explica las decisiones tomadas durante las campañas.

El resultado se parece en cierto modo a una combinación de:

memorias + crónica histórica + monumento político.

Su relato nos permite contemplar la historia desde la perspectiva de uno de los principales dirigentes del khaganato.

Tengri: el Cielo que legitima al gobernante

Uno de los conceptos fundamentales que aparecen en las inscripciones es Tengri.

Tengri puede traducirse aproximadamente como Cielo o Cielo eterno, aunque su significado religioso es mucho más complejo.

El poder del khagan aparece vinculado a la voluntad del Cielo.

Las inscripciones utilizan expresiones que presentan el gobierno como algo relacionado con un orden cósmico.

El khagan no es simplemente un jefe militar.

Su autoridad forma parte de una estructura en la que intervienen:

  • Tengri, el Cielo;
  • la tierra;
  • el pueblo;
  • el linaje gobernante;
  • y las fuerzas que determinan el destino colectivo.

Aquí aparece una concepción del poder que resulta muy interesante para comparar con otras sociedades tradicionales de Eurasia.

La idea de kut

Otro concepto fundamental es kut.

En términos generales puede entenderse como una forma de favor, legitimidad o poder otorgado por el Cielo.

El gobernante necesita poseer kut para ejercer correctamente su autoridad.

Pero el concepto no implica simplemente una legitimidad automática.

Las inscripciones muestran que un gobernante puede fracasar y que un pueblo puede perder su independencia.

La historia del khaganato se presenta precisamente como una sucesión de:

ascenso → poder → errores → caída → recuperación.

Por eso las inscripciones tienen también un carácter moral.

No solamente cuentan lo que ocurrió. Intentan explicar por qué ocurrió.


«¡Oh, pueblo turco!»

Uno de los rasgos más llamativos de estos textos es la manera en que se dirigen directamente al pueblo.

El monumento no está concebido únicamente para ser leído por especialistas.

Habla a las generaciones futuras.

El gobernante y sus consejeros utilizan la piedra como una especie de mensaje lanzado hacia el futuro.

El razonamiento es sencillo: recordad lo que ocurrió.

Recordad cómo se perdió la independencia.

Recordad cómo se recuperó.

Recordad los errores cometidos.

Y no los repitáis.

En ese sentido, las piedras de Orkhon funcionan como auténticos monumentos de memoria colectiva.

Guerra, diplomacia y política

Las inscripciones son además una fuente excepcional para conocer la geopolítica de las estepas durante el siglo VIII.

En ellas aparecen numerosos pueblos y poderes enfrentados o aliados con los turcos.

Se mencionan, entre otros:

  • chinos;
  • kitanos;
  • kirguises;
  • ogures;
  • tártaros;
  • tokuz oguz;
  • y otros grupos de las estepas.

La guerra ocupa un lugar importante, pero no es el único instrumento político.

También aparecen alianzas, embajadas, tributos, rebeliones y relaciones de dependencia.

Esto permite observar el mundo de las estepas no como un espacio ocupado exclusivamente por guerreros nómadas, sino como una compleja red de relaciones políticas.

Las inscripciones y las runas vikingas

Aquí encontramos una comparación fascinante.

A primera vista, un lector acostumbrado a las runas escandinavas puede pensar inmediatamente en el futhark.

Los dos sistemas comparten ciertas características:

OrkhonMundo nórdico
Signos angularesSignos angulares
Grabados en piedraGrabados en piedra
Monumentos memorialesPiedras rúnicas
Memoria de personajesMemoria de personajes
Uso político y socialUso político y social
Escritura vinculada a lenguas propiasEscritura vinculada a lenguas germánicas

Pero la semejanza termina ahí.

No son el mismo alfabeto.

Las runas nórdicas proceden de la tradición germánica del futhark, mientras que la escritura de Orkhon pertenece a la tradición escrita de las antiguas lenguas túrquicas.

La similitud gráfica resulta especialmente interesante porque demuestra que distintas sociedades desarrollaron sistemas de escritura con características visuales semejantes cuando necesitaban grabar textos sobre piedra, madera u otros materiales.

Piedras para vencer al tiempo

Quizá uno de los aspectos más fascinantes de Orkhon sea precisamente la elección del soporte.

La historia podía transmitirse oralmente.

Los relatos podían pasar de padres a hijos.

Los baksı y otros especialistas podían conservar tradiciones.

Pero la piedra ofrecía algo diferente: permanencia.

Un monumento de piedra podía sobrevivir a sus constructores.

Podía permanecer cuando los protagonistas hubieran muerto.

Y podía hablar a personas que todavía no habían nacido.

Eso es exactamente lo que ocurrió.

Más de mil doscientos años después, seguimos leyendo las palabras de aquellos gobernantes y consejeros.

Un mensaje que sobrevivió al khaganato

El Segundo Khaganato túrquico desapareció hace muchos siglos.

Sus fronteras cambiaron.

Sus gobernantes murieron.

Sus enemigos y aliados también desaparecieron o se transformaron.

Pero las piedras permanecieron.

Y gracias a ellas conocemos una de las primeras grandes tradiciones literarias conservadas de los pueblos túrquicos.

Las inscripciones de Orkhon son historia, literatura, propaganda política, memoria funeraria, filosofía del poder y testimonio religioso.

Todo ello grabado sobre piedra en las inmensas estepas de Mongolia.

Quizá por eso resultan tan fascinantes.

Porque cuando leemos las palabras de Kül Tigin, Bilge Khagan o Tonyukuk, estamos escuchando, después de más de un milenio, la voz de un mundo desaparecido.

(CC) Manuel Velasco / blog La Memoria del Viento

mayo 25, 2024

Sumeria y la escritura cuneiforme























Uno de los mayores descubrimientos de textos acadios tuvo lugar en las ruinas de una biblioteca reunida por Assurbanipal en Nínive; Layard y sus colegas sacaron de aquel lugar más de 25.000 tablillas, muchas de las cuales eran descritas por los antiguos escribas como copias de «textos de antaño». Un grupo de 23 tablillas terminaba con la frase: «tablilla 23a: lengua de Shumer sin cambiar». Otro texto llevaba una enigmática frase del mismo Assurbanipal:
El dios de los escribas me ha concedido el don de conocer su arte.
He sido iniciado en los secretos de la escritura.
Puedo incluso leer las intrincadas tablillas en shumerio;
comprendo las enigmáticas palabras talladas en la piedra
de los días anteriores al Diluvio.
Se han encontrado muchas canciones de amor sumerias; indudablemente, se cantaban con acompañamiento musical. Sin embargo, la más conmovedora es una canción de cuna que una madre compuso y cantó a su hijo enfermo:
Ven, sueño; ven, sueño; ven a mi hijo.
Apresúrate, sueño, en venir hasta mi hijo;
haz dormir sus inquietos ojos...
Estás sufriendo, hijo mío;
estoy turbada, estoy atónita,
miro fijamente a las estrellas.
La luna nueva brilla en tu rostro;
tu sombra derramará lágrimas por ti.
Échate, échate en tu sueño...

Que la diosa del crecimiento sea tu aliada;
que tengas un guardián elocuente en el cielo;
que alcances un reino de días felices...
Que una esposa te sirva de apoyo;
que un hijo sea tu suerte futura.
Lo que más impacta de la música y de las canciones sumerias no es sólo la conclusión de que Sumer fuera la fuente de la música occidental en su composición estructural y armónica. No menos significativo es el hecho de que, si leemos su música y escuchamos sus poemas, no nos suenen extraños o ajenos en absoluto, ni siquiera en lo más profundo de sus sensaciones y sus sentimientos. De hecho, al contemplar la gran civilización sumeria, no sólo nos encontramos con que nuestra moral, nuestro sentido de la justicia, nuestras leyes, nuestra arquitectura, nuestras artes y nuestra tecnología tienen sus raíces en Sumer, sino que, además, las instituciones sumerias nos resultan muy familiares, muy cercanas. Parecería que, en el fondo, todos fuéramos sumerios.
(El 12º Planeta - Zacharia Sitchin)

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enero 17, 2023

La canción más antigua conocida de la humanidad

El Himno Hurriano nº6 
es la más antigua canción escrita conocida, 
que está dedicada a Nikkal, la esposa de Yarikh, 
el dios mesopotámico de la Luna.


En 1950 se descubrieron 29 textos musicales grabados sobre tablillas de arcilla con signos cuneiformes, en Ugarit (actual Siria). De ellos, solo uno ha podido ser descifrado, pudiéndose así recrear la composición, ya que el texto indica los nombres de las cuerdas de un sammûm (especie de lira de 9 cuerdas), relacionados con deidades y cuerpos celestes.
Ha habido varios intentos de traducir la letra, siendo aceptada la de Theo J. H. Krispijn como la más completa.
x asḫastaniyaza
tsive sinute tsuturiye ubugarat
(ḫumaroḫat uveri) ḫumaroḫat uveri fandanita kre kurkurta
izalla ulali kapki ulifki sret unozo
(fezal tadiv tiziya) fezal tadiv tiziya unol kapsile
unolt agli samsammeni talil uglal tunonida tsa-x-x-x-x-ka
(kaledanil Nikalla) kaledanil Nikalla niḫrazal ḫana ḫanodedi atayastal
adarre ḫowedi ḫanoka x-zu x-x-x-asati feve ḫanoko
—-
Para los que te están ofreciendo (?)
Prepara dos panes que ofrecen en sus bandejas, mientras estoy haciendo un sacrificio delante de él.
Ellos han elevado los sacrificios hasta el cielo para (su) bienestar y fortuna.
Al símbolo de la espada de plata en el lado derecho (de su trono) los he ofrecido.
Los anularé (los pecados). Sin ocultarlos ni negarlos (los pecados), los traeré para ser aceptados.
Amas a los que vienen para estar protegidos (reconciliados).
He venido a ponerlos delante de vosotros y llevarlos a través de un ritual de reconciliación. Yo te honraré y en (tu) escabel no ….
Es Nikkal quien los fortalecerá. Ella dejó que las parejas casadas tuvieran hijos.
Ella los dejó llevar por sus padres.
Pero el engendrador gritará: ¡”Ella no ha parido ningún niño!”. “¿Por qué no he nacido yo como verdadera esposa para ti? “
En otras tablillas, dado su mal estado de conservación, no se han podido descifrar sus canciones, pero sí el nombre de cuatro compositores: Tapšiẖuni, Puẖiya, Urẖiya y Ammiya.

El pianista Malek Jandali y la orquesta sinfónica de Siria, en la Casa de la Opera de Damasco, 2010.

Versión de Michael Levy, en su disco Ancient Landscapes


diciembre 29, 2015

Los signos geométricos de las cavernas

La paleo-antropóloga canadiense Genevieve von Petzinger se ha especializado en el arte de las cavernas de la Edad del Hielo (10,000 - 40,000 aC), y sobre todo en los signos geométricos, en los que ha visto la oportunidad de comprender la evolución del cerebro humano, los orígenes del simbolismo y la comunicación gráfica, así como hacer un seguimiento de las migraciones. 



The First Signs: My Quest to Unlock the Mysteries of the World Oldest Symbols es una obra que explora el fascinante mundo de los símbolos más antiguos del mundo. A través de una combinación de investigación arqueológica y relatos de viajes, el autor nos sumerge en la historia de la humanidad y su relación con los primeros signos y símbolos utilizados por nuestras antiguas civilizaciones.
En este libro, se examinan las pinturas rupestres, las marcas en cuevas y otros vestigios arqueológicos para descubrir el significado y la importancia de estos símbolos en la vida de nuestros antepasados. El autor nos lleva en un viaje a través del tiempo y el espacio, visitando diferentes lugares del mundo donde se encuentran estos símbolos, desde las cuevas de Europa hasta las antiguas civilizaciones de África y América.
Además de explorar la historia y el significado de estos símbolos, el autor también reflexiona sobre su relevancia en la actualidad y cómo han influido en nuestra forma de comunicarnos y comprender el mundo que nos rodea. A través de su investigación y narrativa cautivadora, el autor nos invita a reflexionar sobre la importancia de estos símbolos en nuestra propia cultura y sociedad.



En el vídeo podemos ver la conferencia que dio en el TED (2013) Genevieve von Petzinger sobre la evolución del lenguaje escrito, desarrollado a partir de esos signos geométricos.

julio 29, 2014

El gótico, la lengua de los godos

El gótico, la lengua de los godos

El gótico, denominado gutiska razda o gutiska þiuda en las fuentes relacionadas con la lengua de los godos, fue una lengua germánica oriental hablada por los godos durante la Antigüedad tardía y la Alta Edad Media.

Durante mucho tiempo se ha relacionado especialmente con los visigodos, debido a la enorme importancia que tuvo entre ellos la traducción de la Biblia realizada por el obispo Wulfila. Sin embargo, el gótico no debe considerarse simplemente «la lengua de los visigodos»: fue una lengua de los pueblos godos y constituye el testimonio escrito más importante que conservamos de las desaparecidas lenguas germánicas orientales.

Wulfila y la Biblia gótica

La figura fundamental para conocer el gótico es Wulfila —también llamado Ulfilas—, un obispo del siglo IV asociado a los godos cristianizados.

Wulfila realizó una traducción de buena parte de la Biblia al gótico. Para escribirla empleó un alfabeto creado específicamente para representar la lengua, basado principalmente en caracteres griegos, aunque también incorporó elementos de otros sistemas de escritura.

Esta traducción tuvo una enorme importancia. Gracias a ella conservamos un extenso texto en gótico y podemos estudiar una lengua germánica que, de otro modo, conoceríamos de manera muchísimo más fragmentaria.

El manuscrito más famoso relacionado con esta tradición es el Codex Argenteus, conservado actualmente en Suecia. Sus páginas, escritas con tinta plateada sobre un fondo de color púrpura, contienen fragmentos de los Evangelios en gótico.

Una pieza fundamental de la historia germánica

El gótico ocupa un lugar excepcional dentro de la lingüística histórica.

Las lenguas germánicas actuales —alemán, inglés, neerlandés, sueco, noruego, danés, islandés y otras— pertenecen a diferentes ramas del tronco germánico. El gótico, en cambio, representa una rama oriental que desapareció.

Por eso sus textos permiten comparar estructuras, palabras y formas gramaticales con las de otras lenguas germánicas y ayudan a reconstruir etapas antiguas de este gran grupo lingüístico.

Algunas palabras góticas resultan reconocibles para quienes conocen otras lenguas germánicas. Por ejemplo, atta significa «padre», mientras que broþar significa «hermano», formas que recuerdan al inglés father y brother y al alemán Vater y Bruder.

¿Cómo sonaba el gótico?

Aunque no podemos escuchar una grabación de un hablante de gótico, los lingüistas pueden reconstruir con bastante detalle su pronunciación a partir de la escritura y de la comparación con otras lenguas germánicas.

El alfabeto de Wulfila resulta especialmente valioso porque permite aproximarnos a los sonidos de la lengua y estudiar características que posteriormente desaparecieron.

Entre ellas encontramos sonidos representados mediante la letra þ, llamada thorn, que también aparecería posteriormente en el inglés antiguo y en el nórdico antiguo.

Una lengua que desapareció

El gótico fue perdiendo terreno a medida que los godos adoptaron otras lenguas de los territorios donde se asentaron.

En el ámbito de los visigodos, el latín terminó imponiéndose como lengua de cultura y administración. En otros territorios ocurrieron procesos semejantes.

El gótico acabó desapareciendo como lengua viva, aunque existen testimonios posteriores de una lengua conocida como gótico de Crimea, relacionada tradicionalmente con los godos de esa región. Su relación exacta con el gótico antiguo y la historia de sus hablantes sigue siendo objeto de estudio.

La voz perdida de los godos

Hoy nadie habla gótico como lengua materna. Sin embargo, gracias a Wulfila y a los manuscritos que han sobrevivido, podemos escuchar indirectamente la voz de aquellos pueblos que participaron en una de las grandes transformaciones de Europa durante la Antigüedad tardía.

El gótico es, por tanto, mucho más que una lengua muerta.

Es una ventana hacia el mundo de los godos y una de las piezas fundamentales para comprender la historia de las lenguas germánicas.

Entre sus manuscritos, palabras y antiguas formas gramaticales ha sobrevivido una pequeña parte de una lengua que desapareció hace muchos siglos, pero que todavía tiene mucho que contarnos.




El alfabeto gótico proviene del alfabeto ulfilano creado por el obispo Ulfilas. Además contiene tres caracteres de uncial latino y cinco runas germánicas. 


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