Uno de los mayores descubrimientos de textos acadios tuvo lugar en las ruinas de una biblioteca reunida por Assurbanipal en Nínive; Layard y sus colegas sacaron de aquel lugar más de 25.000 tablillas, muchas de las cuales eran descritas por los antiguos escribas como copias de «textos de antaño». Un grupo de 23 tablillas terminaba con la frase: «tablilla 23a: lengua de Shumer sin cambiar». Otro texto llevaba una enigmática frase del mismo Assurbanipal:
El dios de los escribas me ha concedido el don de conocer su arte.
He sido iniciado en los secretos de la escritura.
Puedo incluso leer las intrincadas tablillas en shumerio;
comprendo las enigmáticas palabras talladas en la piedra
de los días anteriores al Diluvio.
Se han encontrado muchas canciones de amor sumerias; indudablemente, se cantaban con acompañamiento musical. Sin embargo, la más conmovedora es una canción de cuna que una madre compuso y cantó a su hijo enfermo:
Ven, sueño; ven, sueño; ven a mi hijo.
Apresúrate, sueño, en venir hasta mi hijo;
haz dormir sus inquietos ojos...
Estás sufriendo, hijo mío;
estoy turbada, estoy atónita,
miro fijamente a las estrellas.
La luna nueva brilla en tu rostro;
tu sombra derramará lágrimas por ti.
Échate, échate en tu sueño...
Que la diosa del crecimiento sea tu aliada;
que tengas un guardián elocuente en el cielo;
que alcances un reino de días felices...
Que una esposa te sirva de apoyo;
que un hijo sea tu suerte futura.
Lo que más impacta de la música y de las canciones sumerias no es sólo la conclusión de que Sumer fuera la fuente de la música occidental en su composición estructural y armónica. No menos significativo es el hecho de que, si leemos su música y escuchamos sus poemas, no nos suenen extraños o ajenos en absoluto, ni siquiera en lo más profundo de sus sensaciones y sus sentimientos. De hecho, al contemplar la gran civilización sumeria, no sólo nos encontramos con que nuestra moral, nuestro sentido de la justicia, nuestras leyes, nuestra arquitectura, nuestras artes y nuestra tecnología tienen sus raíces en Sumer, sino que, además, las instituciones sumerias nos resultan muy familiares, muy cercanas. Parecería que, en el fondo, todos fuéramos sumerios.
(El 12º Planeta - Zacharia Sitchin)
si te ha gustado, recomiéndalo en tus redes sociales
En 1950 se descubrieron 29 textos musicales grabados sobre tablillas de arcilla con signos cuneiformes, en Ugarit (actual Siria). De ellos, solo uno ha podido ser descifrado, pudiéndose así recrear la composición, ya que el texto indica los nombres de las cuerdas de un sammûm (especie de lira de 9 cuerdas), relacionados con deidades y cuerpos celestes.
Ha habido varios intentos de traducir la letra, siendo aceptada la de Theo J. H. Krispijn como la más completa.
Prepara dos panes que ofrecen en sus bandejas, mientras estoy haciendo un sacrificio delante de él.
Ellos han elevado los sacrificios hasta el cielo para (su) bienestar y fortuna.
Al símbolo de la espada de plata en el lado derecho (de su trono) los he ofrecido.
Los anularé (los pecados). Sin ocultarlos ni negarlos (los pecados), los traeré para ser aceptados.
Amas a los que vienen para estar protegidos (reconciliados).
He venido a ponerlos delante de vosotros y llevarlos a través de un ritual de reconciliación. Yo te honraré y en (tu) escabel no ….
Es Nikkal quien los fortalecerá. Ella dejó que las parejas casadas tuvieran hijos.
Ella los dejó llevar por sus padres.
Pero el engendrador gritará: ¡”Ella no ha parido ningún niño!”. “¿Por qué no he nacido yo como verdadera esposa para ti? “
En otras tablillas, dado su mal estado de conservación, no se han podido descifrar sus canciones, pero sí el nombre de cuatro compositores: Tapšiẖuni, Puẖiya, Urẖiya y Ammiya.
El pianista Malek Jandali y la orquesta sinfónica de Siria, en la Casa de la Opera de Damasco, 2010.
Versión de Michael Levy, en su disco Ancient Landscapes
La paleo-antropóloga canadiense Genevieve von Petzinger se ha especializado en el arte de las cavernas de la Edad del Hielo (10,000 - 40,000 aC), y sobre todo en los signos geométricos, en los que ha visto la oportunidad de comprender la evolución del cerebro humano, los orígenes del simbolismo y la comunicación gráfica, así como hacer un seguimiento de las migraciones.
The First Signs: My Quest to Unlock the Mysteries of the World Oldest Symbols es una obra que explora el fascinante mundo de los símbolos más antiguos del mundo. A través de una combinación de investigación arqueológica y relatos de viajes, el autor nos sumerge en la historia de la humanidad y su relación con los primeros signos y símbolos utilizados por nuestras antiguas civilizaciones.
En este libro, se examinan las pinturas rupestres, las marcas en cuevas y otros vestigios arqueológicos para descubrir el significado y la importancia de estos símbolos en la vida de nuestros antepasados. El autor nos lleva en un viaje a través del tiempo y el espacio, visitando diferentes lugares del mundo donde se encuentran estos símbolos, desde las cuevas de Europa hasta las antiguas civilizaciones de África y América.
Además de explorar la historia y el significado de estos símbolos, el autor también reflexiona sobre su relevancia en la actualidad y cómo han influido en nuestra forma de comunicarnos y comprender el mundo que nos rodea. A través de su investigación y narrativa cautivadora, el autor nos invita a reflexionar sobre la importancia de estos símbolos en nuestra propia cultura y sociedad.
En el vídeo podemos ver la conferencia que dio en el TED (2013) Genevieve von Petzinger sobre la evolución del lenguaje escrito, desarrollado a partir de esos signos geométricos.
Caracteres ulfilanos en la primera página del Codex Argenteus
El gótico (gutiska thungo) es una lengua muerta germana que fue hablada por los antiguos godos, específicamente por los visigodos.
No existen lenguas descendientes del gótico (aunque el inglés tiene cierto parecido por la inmigración de pueblos germanos desde Sajonia hacia Inglaterra). Es la lengua germánica atestiguada más antigua. La primera muestra que se guarda de ella es una traducción de la Biblia que data del siglo IV, y es la única lengua germana oriental con un corpus significativo. De todas las otras, burgundio y vándalo inclusive, se tiene indicios de su existencia únicamente por nombres propios que han subsistido en relatos históricos.
El gótico fue decayendo a mediados del siglo VI, debido en parte a la derrota militar que sufrieron los godos a manos de los francos, la eliminación de los godos en la península de Italia, la conversión masiva al catolicismo romano de habla latina y el aislamiento geográfico. La lengua sobrevivió en España no más allá del siglo VIII y el autor franco Walafrid Strabo escribió que todavía se hablaba en la zona baja del Danubio y en regiones montañosas aisladas en Crimea a principios del siglo IX. En manuscritos posteriores al siglo IX han aparecido expresiones parecidas al gótico que pueden no pertenecer ya a esta lengua por las diferencias tremendas en cuestión a morfología y fonética.
El alfabeto gótico proviene del alfabeto ulfilano creado por el obispo Ulfilas. Además contiene tres caracteres de uncial latino y cinco runas germánicas. Cada letra posee un valor numérico y dos de ellas no poseen ninguna otra función. La transliteración en las obras científicas y didácticas se realiza aumentando en dos símbolos el alfabeto latino por medio de la ligadura, ƕ (h+v) y la letra thorn, þ, tomada del inglés antiguo. La notación de Wulfila era ambigua: Un mismo diagrama ai podía anotarse, por ejemplo, como [ai], [ɛ] o [ɛ̄]. La transcripción recurre a diacríticos para aligerar las dificultades de lectura.