junio 29, 2014

Viaje al tiempo de los iberos

Jaén Ibérico

iberosLos historiadores griegos de la Antigüedad conocían como “Íberos” a un conjunto de poblaciones prerromanas que habitaban las áreas costeras del Mediterráneo desde el Ródano (costa sur de Francia) hasta Gibraltar. En la Enciclopedia General de Jaén encontramos un breve recorrido por los siete siglos de Cultura Íbera a cargo del catedrático Arturo Ruiz Rodríguez, en él se divide el transcurrir de esta cultura, que ha dejado en Jaén más de 550 lugares inventariados, en cuatro grandes etapas.
Durante la primera etapa, que se inicia en el siglo VII a. C. y se prolonga hasta mediados del V antes de nuestra era, hacen aparición los signos culturales más característicos de la Edad del Hierro en el Mediterráneo: producción de instrumental agrario y armas de hierro, la cerámica al horno y el desarrollo de la agricultura cerealista y la arboricultura – con el desarrollo del almendro, vid y olivo – como nueva estrategia agraria .
El aristocracia era el eje alrededor del cual se erigía la cultura y la política ibéricas. Bajo un mismo linaje, que no se entendía como un vínculo puramente carnal, se reunía un nutrido grupo de familias que tomaban el nombre del gentilicio del aristócrata  y a cambio de poder tener acceso a la tierra y aprovechar los servicios y privilegios que el príncipe, como también se le conocía, ofrecía, entregaban parte de su producción agraria. En torno al lugar de residencia de estas familias se desarrollan los oppida, entornos urbanos de la época, tal es el caso del poblado de Puente Tablas, a escasos kilómetros de Jaén.
La segunda época se extiende hasta los inicios del siglo IV antes de nuestra era. Las formas de poder establecidas se rodean ahora de imágenes y rituales de corte heróico: grandes conjuntos escultóricos mostraban a héroes que, en pos de salvaguardar la integridad de los suyos, luchan contra animales salvajes y enemigos de la colectividad humana. Ejemplo de ello son los impresionantes conjuntos escultóricos de Cerrillo Blanco, en Porcuna, y el Cerro del Pajarillo, en Huelma; piezas expuestas actualmente en el Museo Provincial de Jaén y que encontrarán en el Museo Íbero.
Imágen HesperidesLa necrópolis se convierte durante esta época en el espacio colectivo de enterramiento. La cantidad de objetos depositados en el “ajuar funerario” así como la ostentosidad del enterramiento eran muestra del poder de los aristócratas. Un enterramiento de esta época lo encontramos en Peal de Becerro: la Cámara de Toya.
La colonización de tierras no ocupadas da lugar a la construcción de importantes santuarios extraurbanos como el santuario heroico del Pajarillo, en Huelma, o los santuarios rupestres de Collado de los Jardines, en Santa Elena, y Altos del Sotillo, en Castellar.
Es posible que durante la tercera etapa, que llegó hasta finales del siglo III, se desarrollaran los primeros estados íberos con la aparición de príncipes que gobernaban a otros aristócratas, tal es el caso de Culchas o Colicas que gobernaba 18 oppidas entre el sureste de Jaén y el noreste de Granada.
La cuarta época, que se extiende hasta mitad del siglo I de la era, vino precedida por la Segunda Guerra Púnica entre las dos potencias mediterráneas de la época, Roma y Cartago,  con conflictos como la batalla de 208 a. C. de Baécula, en Santo Tomé. Estas contiendas, además de alejar a los cartagineses del Valle del Guadalquivir, otorgaron a Roma el control sobre los aristócratas íberos con asedios como las tomas de Iliturgi, cerca de Mengíbar. Paso previo a la definitiva integración de la cultura íbera en la cultura romana.
Como se observa en este recorrido, es notable la impronta de la cultura íbera en Jaén, en tributo a estos históricos pobladores de la provincia, se han venido desarrollando desde hace algunos años numerosas iniciativas de recuperación, estudio y puesta en valor del patrimonio íbero. Una de las más importantes es el Museo Íbero en la capital de la provincia.
Fuente
RUÍZ, A. Los Íberos. En AA.VV. En RAMOS ESPEJO, A. (dir.) Enciclopedia General de Jaén.






junio 06, 2014

Documental: El imperio persa



Los persas fueron un pueblo de origen indoeuropeo de la rama indo-irania que acabaron fusionándose con los pueblos que conquistaron en la época aqueménida. Se originó como un grupo de tribus nómadas cuya localización original radicaba al norte de la meseta de Irán. Alrededor de 1400 a. C., algunas de estas tribus, antepasadas de los persas históricos, se trasladaron hacia el sur de Irán.


El primer imperio persa
Antes del surgimiento de la nación persa, la zona del Medio Oriente venía siendo azotada por las guerras. El foco de estas guerras era el estado agresor y militarista de Asiria. Los asirios constantemente lanzaban campañas contra los pueblos que los rodeaban, saqueando, efectuando matanzas y deportando a las poblaciones o a sus clases dirigentes por lo menos. Esto provocó un gran deterioro humano y económico en toda la zona, incluso en Asiria, que llegó a despoblarse debido a las graves bajas sufridas en las guerras. Finalmente Asiria comenzó a debilitarse, sus enemigos se unieron en una gran coalición, la derrotaron y para el año 610 a. C. los asirios habían sido totalmente sometidos. La nueva situación mostró cuatro nuevos ejes de poder: en el actual Irán y el oeste de Turquía, los medos; en Mesopotamia, Siria y Palestina los neobabilonios; en el Norte de África los egipcios, que intentaban extender su influencia a Palestina y Siria; y en la zona de Turquía, diferentes estados, con influencias griegas. Estos estados englobaban variadas poblaciones, no todas sumisas al nuevo orden. Siguió habiendo guerras, pero tan cruentas como las campañas asirias. El mayor problema era que, a pesar de tener un gobierno nominal, estaban desorganizados. Muchos de esos gobiernos eran intolerantes y cobraban impuestos excesivos. Los persas eran un núcleo de pueblos con identidad propia que habitaban en el sur del actual Irán, estando sometidos al gobierno de los medos, pero con un cierto grado de autogobierno.

Características de la administración persa
El sistema de gobierno era una monarquía absoluta hereditaria donde el rey era considerado la forma antropomórfica de dios en la tierra. El rey debía ser el mejor guerrero, como también el mejor cazador. Disponía de un ejército personal: los "Inmortales".



Los gobiernos persas se caracterizaron por su despotismo militar; la autoridad del emperador era absoluta, estaba defendido y sostenido por los Inmortales. El gobierno persa trajo muchas novedades en materia política y económica para la época; entre ellos:
  • Tolerancia religiosa y de las costumbres locales.
  • Mantenimiento de estructuras administrativas locales.
  • División del territorio en Satrapías que eran auditadas todos los años siendo castigado el Sátrapa si la población no estaba contenta con su gestión.
  • Desgravamiento impositivo del comercio y baja general de todos los impuestos.
  • Facilitamiento del comercio mediante construcción de caminos y canales navegables además de la unificación territorial que hacía menos peligrosos los viajes.
  • Creación de reservas de moneda en distintos puntos del imperio, y difusión del crédito.
  • Creación de guarniciones repartidas por el imperio que respondían tan solo a la autoridad real.
  • Creación de un sistema unificado de pesos y medidas.
  • La administración local se focalizaba en la manutención de los caminos y obras públicas, el combate a la delincuencia y la productividad de la agricultura.
Todas estas medidas produjeron un auge en el comercio a lo largo del imperio incentivando de gran manera el desarrollo económico lo que logró poner del lado persa algunas zonas que originalmente los rechazaban y eran revoltosas como las ciudades jonias por ejemplo.

Con respecto al sistema de administración de las provincias, llamadas satrapías, estas se componían de tres funcionarios: un general, un secretario y el jefe de provincia.

Cada uno desempeñaba un papel para que no hubiera corrupción en sus colonias. Además un Inspector Real solía pasar cada determinado período de tiempo para verificar que todo estuviera en orden dentro de la provincia, y luego informaba al rey sobre el asunto.
Jerjes, según la novela gráfica de Frank Miller

Cronología[]

  • 559: Ciro II; es coronado como rey de los persas.
  • 549 al 446: Tras sublevarse los persas conquistan Media.
  • 546: Ciro conquista Asia Menor, toma Sardes y hace prisionero a Creso el rey de Lidia.
  • 539: Los persas conquistan Babilonia.
  • 530: Cambises II es el nuevo rey.
  • 525: Los persas conquistan Egipto.
  • 522: Revuelta en Libia contra los persas. Darío I es proclamado rey.
  • 516: Campañas de Darío en Tracia.
  • 499: Revuelta en Jonia contra los persas.
  • 498: Sublevación de Caria y Chipre.
  • 494: Sumisión de los Carios y toma de Mileto, la principal ciudad jonia.
  • 490: Primera Guerra Médica, los griegos rechazan la invasión persa en la batalla de Maratón.
  • 486: Sublevación en el delta del Nilo.
  • 480: Segunda Guerra Médica, los griegos consiguen aguantar 5 días, pero los persas consiguen cruzar el paso de las Termópilas y llegan a Atenas para reducirla a cenizas.
  • 479: Se subleva Babilonia sin éxito, treinta mil griegos, de los cuales diez mil espartanos, interceptan a los persas en Platea; una batalla que dará comienzo a la caída del imperio persa.
  • 465: El rey Jerjes es asesinado; asume el gobierno Artajerjes I.
  • 459: Los atenienses lanzan una expedición para liberar Egipto pero los persas logran triunfar.
Texto: extracto de un artículo de la Wikipedia. Ver el texto completo.




junio 04, 2014

La tumba del príncipe escita


En la estepa kazaja [en el Altaï], los arqueólogos han sacado a la luz la tumba de un príncipe escita que se ha salvado del pillaje. Este tesoro, congelado tras más de 2000 años, ofrece una visión fascinante de este pueblo nómada.

Hace 3000 años, los Escitas eran la cabeza de un verdadero imperio en las estepas euroasiáticas. Estos jinetes conquistadores tenían una reputación de pueblo misterioso, descendiente de amazonas, que alcanzaba los confines nórdicos del mundo conocido. Los únicos restos que han dejado son sus sepulturas: los kurganes, inmensos túmulos bajo los cuales reposan las tumbas de los muertos, rodeados de objetos rituales y de animales.

En abril de 1999, un equipo científico anunció el descubrimiento, en Kazajstán, de una tumba helada con más de 2400 años.

La sepultura, de la que una parte ha escapado milagrosamente al pillaje de los furtivos profesionales, presenta dos espacios: una primera cámara funeraria en la que reposan dos cuerpos y una segunda en la que yacen doce caballos enjaezados de oro, pero también figuritas, sillas, colgantes…

Durante varios meses, Marc Jampolsky ha seguido, sobre el terreno y en el laboratorio, el minucioso trabajo de los arqueólogos. El documental presenta los sucesivos descubrimientos de los arqueólogos a la manera de una saga. Hace revivir aquella civilización, su adustez, sus costumbres guerreras, pero también el refinamiento y la complejidad de su arte, especialmente ilustrado por un fantástico bestiario en el que se mezclan animales reales, figuras mitológicas y criaturas imaginarias.

Aparte de los textos de Heródoto, nuestro conocimiento del pueblo escita se limita a los vestigios concentrados en sus tumbas. Conservándose como en un inmenso glaciar los materiales perecederos, la sepultura ofrece una visión de la vida cotidiana nómada. Estos descubrimientos apasionantes han permitido confirmar la unidad de un arte que cimienta Europa y Asia. Nos colocan sobre la pista de un pueblo cuyas paradojas continúan fascinándonos.



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