septiembre 21, 2014

Documental: Operation Stonehenge: What Lies Beneath?

Operation Stonehenge: What Lies Beneath? (BBC2)

1. Stonehenge es un icono de la cultura británica prehistórica, un enigma que ha seducidos por siglos a arqueólogos y turistas. ¿Por qué está aquí? ¿Cuál es su significado? Y ¿qué fuerzas inspiraron a sus creadores? Ahora, un grupo de arqueólogos internacionales liderados por la Universidad de Birmingham y del Instituto Ludwig Boltzmann de Viena creen que un nuevo enfoque de state-of-the-art es la clave para desentrañar los secretos de Stonehenge. Durante cuatro años, el equipo ha estudiado y cartografiado cada monumento, tanto visibles como invisibles, a través de diez kilómetros cuadrados del paisaje sagrado para crear la imagen digital más completa de Stonehenge y sus alrededores a través de milenios. Monumentos conocidos han dado más datos que nunca antes, revelando estructuras ocultas en el interior y otros nuevos hallazgos que están revolucionando el cronograma de Stonehenge.

Operación Stonehenge lleva al espectador en un viaje a la prehistoria de 8000BC a 2500 aC, según los científicos descubren los orígenes mismos de Stonehenge, aprendiendo por qué este paisaje ha sido sagrado, conservado y venerado por las generaciones siguientes. Evidencia de la guerra y el conflicto, así como el cultivo de las ideas y de la industria, se explora para revelar las comunidades complejas con los vínculos comerciales internacionales de largo alcance como España y el centro de Europa.

El uso de CGI para revelar los monumentos ocultos bajo Stonehenge permite reconstrucciones dramáticas como las de origen, las historias de los edificios y las personas que ocuparon este paisaje sagrado hace más de cuatro milenios se revelan en detalle exhaustivo.


2. La segunda parte de esta mini-serie se centra en la construcción, el diseño y el significado del propio círculo de piedra y la antigua civilización que floreció alrededor.

Operación Stonehenge sigue a un grupo de arqueólogos internacionales, liderado por la Universidad de Birmingham y del Instituto Ludwig Boltzmann de Viena y con el apoyo de una nueva investigación de Patrimonio Inglés. La segunda parte de esta mini-serie vuelve su atención a la construcción, diseño y la importancia de lo icónico del círculo de piedra y la antigua civilización que floreció alrededor.

Se resuelven muchos de los misterios de Stonehenge, incluyendo el descubrimiento de nuevos monumentos en el paisaje, la comprensión más definitiva a la fecha en la que el monumento vivió su apogeo, la maestría geométrica precisa que dictó su diseño y alineación solar, y la nueva evidencia de cómo los megalitos fueron transportados al sitio y fueron finalmente terminados por ingenieros y albañiles.

Las precisas reconstrucciones CGI no revelan sólo un círculo enigmático de piedras, sino el mayor logro y el epicentro de una civilización altamente sofisticada que había dominado la minería de profundidad, el comercio internacional, ingeniería de precisión, intrincado trabajo de oro y el estado de la metalurgia del arte, junto a la astronomía compleja y las matemáticas.

En esta segunda parte puede verse una recreación infográfica del círculo completo.

septiembre 10, 2014

La dama de Shalott


La dama de Shalott
o La señora de Shalott (The Lady of Shalott en el original) es una de las obras más conocidas de John William Waterhouse. Fue pintada en 1888, exhibiéndose en 1894. Actualmente se haya en la Tate Britain de Londres.

Como pintor prerrafaelita, romántico y neoclásico, a Waterhouse le gustaba la temática de corte medievalista fantástico. El pintor realizó tres obras sobre el mismo tema, inspiradas en un poema de Tennyson, que forma parte de la antología clásica victoriana: "The Lady of Shalott" (1888), "Lady of Shalott. Looking for Lancelot" (1894), y "I am half sick of shadows, said the Lady of Shalott" (1915). Esta trilogía tiene relación con el tema artúrico. Concretamente, cuenta la historia de Elena, la dama de Shalott, que fue encerrada en una torre donde tejía noche y día. Un susurro le anunció que le aguardaba una horrible maldición si miraba en dirección a Camelot: aunque desconocía en qué consistía la maldición, seguía tejiendo sin parar. Nadie la conocía, ya que vivía encerrada; algunos campesinos creían oírla cantar por las mañanas, al amanecer, y se referían a ella como a un hada. Su contacto con el mundo era a través de un espejo, que reflejaba la ventana, que le mostraba Camelot. En las telas que tejía se reflejaba lo que ella veía a través de ese espejo, como las aventuras de los Caballeros de la Mesa Redonda. Un día, a través del espejo, Elena vio a Lancelot y se enamoró de él. Dejó de coser y, sin poder evitarlo, miró hacia Camelot. En ese momento, el espejo se quebró, las telas salieron volando por la ventana y la maldición cayó sobre ella: bajó de la torre y cogió una barca.

En la escena que pinta Waterhouse se ve a Elena en una barca, fluyendo en dirección a Camelot. Se nos muestra una muchacha indefensa, con una simple túnica blanca en lugar de la poderosa bruja con el elegante vestido que solía tener. Su aspecto es el de una mujer agotada y caída a su destino, a su muerte. Su mirada está ausente, y sus brazos abandonados en señal de rendición.

Si se observan los detalles, se ven las telas en la barca que ella misma había tejido. Éstas narran las aventuras de los Caballeros de la Mesa Redonda, así como el amor que siente por Lancelot. También cobran importancia las velas, que se van apagando a medida que la dama avanza hacia su destino.
El paisaje inglés de fondo se reduce a trazos de color apagado y los juncos que aparecen en primer plano se muestran mediante simples pinceladas. La riqueza de color y los magníficos detalles sólo se utilizan para enfatizar la figura central. Waterhouse se concentra en la atmósfera y la decoración que tan bien ejemplifica "Lady of Shalott"; hay menos insistencia en el diseño, y más en la atmósfera.

Wikipedia

I

On either side the river lie

Long fields of barley and of rye,
That clothe the wold and meet the sky;
And through the field the road run by 
To many-tower'd Camelot;
And up and down the people go,
Gazing where the lilies blow
Round an island there below, 
The island of Shalott.
Willows whiten, aspens quiver,
Little breezes dusk and shiver
Through the wave that runs for ever
By the island in the river 
 Flowing down to Camelot.
Four grey walls, and four grey towers,
Overlook a space of flowers,
And the silent isle imbibers 
Lady of Shalott.
By the margin, willow veil'd,
Slide the heavy barges trail'd
By slow horses; and unhail'd
The shallop flitteth silken-sail'd 
Skimming down to Camelot:
But who hath seen her wave her hand?
Or at the casement seen her stand?
Or is she known in all the land, 
The Lady of Shalott?
Only reapers, reaping early,
In among the bearded barley
Hear a song that echoes cheerly
From the river winding clearly; 
Down to tower'd Camelot;
And by the moon the reaper weary,
Piling sheaves in uplands airy,
Listening, whispers, ''Tis the fairy 
The Lady of Shalott."

II

There she weaves by night and day
A magic web with colours gay.
She has heard a whisper say,
A curse is on her if she stay 
To look down to Camelot.
She knows not what the curse may be,
And so she weaveth steadily,
And little other care hath she, 
The Lady of Shalott.
And moving through a mirror clear
That hangs before her all the year,
Shadows of the world appear.
There she sees the highway near 
 Winding down to Camelot;
There the river eddy whirls,
And there the surly village churls,
And the red cloaks of market girls 
Pass onward from Shalott.
Sometimes a troop of damsels glad,
An abbot on an ambling pad, a curly shepherd lad,
Or long-hair'd page in crimson clad 
Goes by to tower'd Camelot;
And sometimes through the mirror blue
The knights come riding two and two.
She hath no loyal Knight and true, 
The Lady of Shalott.
But in her web she still delights
To weave the mirror's magic sights,
For often through the silent nights
A funeral, with plumes and lights 
 And music, went to Camelot;
Or when the Moon was overhead,
Came two young lovers lately wed.
'I am half sick of shadows,' said 
The Lady of Shalott.

III

A bow-shot from her bower-eaves,
He rode between the barley sheaves,
The sun came dazzling thro' the leaves,
And flamed upon the brazen greaves 
Of bold Sir Lancelot.
A red-cross knight for ever kneel'd
To a lady in his shield,
That sparkled on the yellow field, 
Beside remote Shalott.
The gemmy bridle glitter'd free,
Like to some branch of stars we see
Hung in the golden Galaxy.
The bridle bells rang merrily 
As he rode down to Camelot:
And from his blazon'd baldric slung
A mighty silver bugle hung,
And as he rode his armor rung 
Beside remote Shalott.
All in the blue unclouded weather
Thick-jewell'd shone the saddle-leather,
The helmet and the helmet-feather
Burn'd like one burning flame together, 
As he rode down to Camelot.
As often thro' the purple night,
Below the starry clusters bright,
Some bearded meteor, burning bright, 
Moves over still Shalott.
His broad clear brow in sunlight glow'd;
On burnish'd hooves his war-horse trod;
From underneath his helmet flow'd
His coal-black curls as on he rode, 
As he rode down to Camelot.
From the bank and from the river
He flashed into the crystal mirror,
'Tirra lirra,' by the river 
Sang Sir Lancelot.
She left the web, she left the loom,
She made three paces through the room,
She saw the water-lily bloom,
saw the helmet and the plume, 
She look'd down to Camelot.
Out flew the web and floated wide;
The mirror crack'd from side to side;
'The curse is come upon me,' cried 
The Lady of Shalott.

IV

In the stormy east-wind straining,
The pale yellow woods were waning,
The broad stream in his banks complaining. 
Heavily the low sky raining
Over tower'd Camelot;
Down she came and found a boat
Beneath a willow left afloat,
And around about the prow she wrote 
The Lady of Shalott.
And down the river's dim expanse
Like some bold seer in a trance,
Seeing all his own mischance
With a glassy countenance 
Did she look to at the closing of the day
She loosed the chain, and down she lay;
The broad stream bore her far away, 
The Lady of Shalott. 
Lying, robed in snowy white
That loosely flew to left and right—
The leaves upon her falling light—
Thro' the noises of the night, 
She floated down to Camelot:
And as the boat-head wound along
The willowy hills and fields among,
They heard her singing her last song, 
The Lady of Shalott.
Heard a carol, mournful, holy,
Chanted loudly, chanted lowly,
Till her blood was frozen slowly,
And her eyes were darkened wholly, 
Turn'd to tower'd Camelot.
For ere she reach'd upon the tide
The first house by the water-side,
Singing in her song she died, 
The Lady of Shalott.
Under tower and balcony,
By garden-wall and gallery,
A gleaming shape she floated by,
Dead-pale between the houses high, 
Silent into Camelot.
Out upon the wharfs they came,
Knight and Burgher, Lord and Dame,
And around the prow they read her name, 
The Lady of Shalott.
Who is this? And what is here?
And in the lighted palace near
Die the sound of royal cheer;
And they crossed themselves for fear, 
All the Knights at Camelot; 
But Lancelot mused a little space
He said, 'She has a lovely face;
God in his mercy lend her grace, 
The Lady of Shalott.'

---------

I


A ambos lados del río se despliegan

sembrados de cebada y de centeno
que visten la meseta y el cielo tocan;
y corre junto al campo la calzada
que va hasta Camelot la de las torres;
y va la gente en idas y venidas,
donde los lirios crecen contemplando,
en torno de la isla de allí abajo, 
la isla de Shalott.
El sauce palidece, tiembla el álamo,
cae en sombras la brisa, y se estremec
esa ola que corre sin cesar
a orillas de la isla por el río
que fluye descendiendo a Camelot.
Cuatro muros y cuatro torres grises
dominan un lugar lleno de flores,
y en la isla silenciosa vive oculta 
la Dama de Shalott.
Junto al margen velado por los sauces
deslízanse tiradas las gabarras
por morosos caballos. Sin saludos,
pasa como volando la falúa,
con su vela de seda a Camelot:
mas, ¿quién la ha visto hacer un ademán
o la ha visto asomada a la ventana?
¿O es que es conocida en todo el reino, 
la Dama de Shalott?
Sólo al amanecer, los segadores
que siegan las espigas de cebada
escuchan la canción que trae el eco
del río que serpea, transparente,
y que va a Camelot la de las torres.
Y con la luna, el segador cansado,
que apila las gavillas en la tierra,
susurra al escucharla: «Ésa es el hada, 
la Dama de Shalott».

II

Allí está ella, que teje noche y día
una mágica tela de colores.
Ha escuchado un susurro que le anuncia
que alguna horrible maldición le aguarda
si mira en dirección a Camelot.
No sabe qué será el encantamiento,
y así sigue tejiendo sin parar,
y ya sólo de eso se preocupa   
la Dama de Shalott.
Y moviéndose en un límpido espejo
que está delante de ella todo el año,
se aparecen del mundo las tinieblas.
Allí ve la cercana carretera
que abajo serpea hasta Camelot:
allí gira del río el remolino,
y allí los más cerriles aldeanos
y las capas encarnadas de las mozas 
pasan junto a Shalott.
A veces, un tropel de damiselas,
un abad tendido en almohadones,
un zagal con el pelo ensortijado,
o un paje con vestido carmesí
van hacia Camelot la de las torres.
Y alguna vez, en el azul espejo,
cabalgan dos a dos los caballeros:
no tiene caballero que la sirva 
la Dama de Shalott.
Pero aún ella goza cuando teje 
las mágicas visiones del espejo:
a menudo en las noches silenciosas
un funeral con velas y penachos
con su música iba a Camelot;
o cuando estaba la luna en el cielo
venían dos amantes ya casados.
«Harta estoy de tinieblas», se decía 
la Dama de Shalott.

III

A un tiro de flecha de su alero
cabalgaba él en medio de las mieses:
venía el sol brillando entre las hojas,
llameando en las broncíneas grebas
del audaz y valiente Lanzarote.
Un cruzado por siempre de rodillas
ante una dama fulgía en su escudo
por los remotos campos amarillos cercanos a Shalott.
Lucía libre la enjoyada brida
como un ramal de estrellas que se ve
prendido de la áurea galaxia.
Sonaban los alegres cascabeles
mientras él cabalgaba a 
de su heráldica trena colgaba
un potente clarín todo de plata;
tintineaba, al trote, su armadura muy cerca de Shalott.
Bajo el azul del cielo despejado
su silla tan lujosa refulgía
el yelmo y la alta pluma sobre el yelmo
como una sola llama ardían juntos
mientras él cabalgaba a Camelot.
Tal sucede en la noche purpúrea
bajo constelaciones luminosas,
un barbado meteoro se aproxima a la quieta Shalott.
Su clara frente al sol resplandecía,
montado en su corcel de hermosos cascos;
pendían de debajo de su yelmo
sus bucles que eran negros cual tizones
mientras él cabalgaba a Camelot.
Al pasar por la orilla y junto al río
brillaba en el espejo de cristal.
«Tiroliro», por la margen del río cantaba Lanzarote.
Ella dejó el paño, dejó el telar,
a través de la estancia dio tres pasos,
vio que su lirio de agua florecía,
contempló el yelmo y contempló la pluma,
dirigió su mirada a Camelot.
Salió volando el hilo por los aires,
de lado a lado se quebró el espejo.
«Es ésta ya la maldición», gritó 
la Dama de Shalott.

IV
Al soplo huracanado del levante,
los bosques sin color languidecían;
las aguas lamentábanse en la orilla;
con un cielo plomizo y bajo, estaba
lloviendo en Camelot la de las torres.
Ella descendió y encontró una barca
bajo un sauce flotando entre las aguas,
y en torno de la proa dejó escrito 
La Dama de Shalott.
Y a través de la niebla, río abajo,
cual temerario vidente en un trance
que ve todos sus propios infortunios,
vidriada la expresión de su semblante,
dirigió su mirada a Camelot.
Y luego, a la caída de la tarde,
retiró la cadena y se tendió;
muy lejos la arrastró el ancho caudal, 
la Dama de Shalott.
Echada, toda de un níveo blanco
que flotaba a los lados libremente
—leves hojas cayendo sobre ella—,
a través de los ruidos de la noche
fue deslizándose hasta Camelot.
Y en tanto que la barca serpeaba
entre cerros de sauces y sembrados,
cantar la oyeron su canción postrera, la Dama de Shalott.
Oyeron un himno doliente y sacro
cantado en alto, cantado quedamente,
hasta que se heló su sangre despacio
y sus ojos se nublaron del todo
vueltos a Camelot la de las torres.
Cuando llegaba ya con la corriente
a la primera casa junto al agua, 
cantó su canción, ella murió, 
la Dama de Shalott. 
Por debajo de torres y balcones, 
junto a muros de calles y jardines, 
su forma resplandeciente flotaba,
su mortal palidez entre las casas,
ya silenciosamente en Camelot.
Viniendo de los muelles se acercaron
caballero y burgués, señor y dama,
y su nombre leyeron en la proa,
La Dama de Shalott.
¿Quién es ésta? ¿Y qué es lo que hace aquí?
Y en el cercano palacio encendido
se extinguió la alegría cortesana,
y llenos de temor se santiguaron
en Camelot los caballeros todos.
Pero quedó pensativo Lanzarote;
luego dijo: «Tiene un hermoso rostro;
que Dios se apiade de ella, en su clemencia, 
la Dama de Shalott».

En negrita, el fragmento del poema de Tennyson relacionado con la pintura de Waterhouse.

septiembre 06, 2014

El Cantar de Hidelbrando

El Cantar de Hildebrando (en alemán, Das Hildebrandslied), es un poema aliterativo heroico escrito en alemán antiguo. Es uno de los primeros trabajos literarios escritos en esta lengua y narra el trágico encuentro en la batalla entre un hijo y su desconocido padre. Es el único ejemplo de este género en alemán.
Las primeras líneas del poema sitúan la escena: dos guerreros se encuentran en el campo de batalla, probablemente como líderes de sus ejércitos.
El mayor de los dos, Hildebrando, pregunta al otro su identidad y su genealogía. Hadubrando explica que no conoce a su padre, pero que le han explicado que su padre es Hildebrando, que marchó hacia el este al servicio de Teodorico (Dietrich), huyendo de la ira de Odoacro (Otacher), dejando atrás a su esposa y a su hijo. Cree que su madre ha muerto.
Hildebrando intenta evitar el enfrentamiento con su hijo, aunque no lo consigue. Hadubrando le acusa de cobardía y, finalmente, Hildebrando acepta su suerte: matar a su hijo o morir en sus manos. El poema concluye al inicio del combate, dejando sin explicar la resolución del mismo.
El manuscrito se encuentra actualmente en la Biblioteca Murhardsche, de Kassel, habiendo sido descubierta en 1715 por Johan Georg von Eckert. Fue escrito en dos hojas de pergamino (primera y última hojas de un manuscrito teológico) en el siglo IX. 
Al final de la II Guerra Mundial, un oficial americano se la llevó a su país, entrando en el circuito de libros raros. En 1955 fue encontrada en California y devuelta a Kassel, pero sin la primera página, que había sido cortada y vendida aparte. Esta se descubrió en Filadelfia en 1972, año en que finalmente pudo completarse el libro.
wikipedia
Versión musicada por Mehir
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