marzo 25, 2015

Nueva revista: Arqueología e Historia


Desperta Ferro Arqueología e Historia es una nueva revista bimestral dedicada al estudio y la divulgación de la Historia de la Humanidad, desde la Prehistoria hasta nuestros días, a través de la Arqueología. Textos rigurosos a cargo de autores especializados, cartografía excepcional e ilustraciones exquisitamente documentadas para revivir el pasado con una mirada renovada.








El nº 1, dedicado a la cultura ibérica, estará disponible en junio. Este será el contenido:


    afirmacion
  • “La afirmación de la cultura ibérica”, por Carmen Aranegui (Universitat de València). La fachada mediterránea occidental comprendida entre el Languedoc Occidental y la Alta Andalucía, desde el río Hérault al Genil, constituye el escenario donde los pueblos ibéricos aparecen organizados en sociedades estructuradas en el tránsito del siglo VI al V a. C. Grupos heterogéneos en sus tradiciones se abren a un litoral ya explorado previamente por fenicios y griegos, y en parte colonizado, con el que interactúan en un grado superior al admitido tanto para épocas precedentes como para los pueblos continentales coetáneos. Este artículo, que abre el número 1 de nuestra revista, nos introduce de lleno al complejo mundo del periodo Ibérico Pleno, en los siglos IV y III a.C., en el que se producen importantes cambios en el ámbito social y el desarrollo general de los pueblos ibéricos. Se contemplan aquí aspectos derivados de la información arqueológica que han supuesto un auténtico vuelco en nuestro conocimiento del mundo ibérico desde las últimas décadas. Acompañando esta magnífica introducción a tan fascinante mundo, un espléndido mapa a doble página nos da las claves de la diversidad geográfica de la cultura ibérica y la ubicación de los principales yacimientos –ya sean hábitats, necrópolis o santuarios– que son en definitiva nuestra mejor fuente de información para el conocimiento del mundo ibérico.
    Vivir
  • “Vivir en Iberia. Las desigualdades sociales entre los iberos”, por Arturo Ruiz (Universidad de Jaén). Las citas que de los pueblos iberos hacen Polibio y Tito Livio durante la Segunda Guerra Púnica permiten distinguir que, a ojos de los romanos, había dos grandes grupos entre ellos: el primero se caracterizaba porque cuantificaba sus reinos por el número de oppida que su príncipe gobernaba. Fue el caso de Culchas, cuyo territorio estaba en el sudeste de la Península, que gobernaba sobre 28 oppida cuando fue a ofrecer su ayuda militar a Escipión en el 206 a. C. para la batalla de Ilipa. La otra referencia remite a Orisón, que gobernaba sobre 13 oppida y cuyo territorio debía de estar entre Jaén y Albacete. El segundo grupo de pueblos iberos se reconoce en las fuentes escritas porque sus gobernantes siempre son citados como príncipes de grupos étnicos o de pueblos iberos, siendo el caso más conocido el de Indíbil y Mandonio príncipes de los ilergetes, que dirigían un ejército del que formaban parte ausetanos, lacetanos y, en ocasiones, suessetanos. Nadie mejor que el profesor Arturo Ruiz puede explicarnos cómo, a través de la arqueología, podemos percibir las claves del control social que ejercían las aristocracias sobre la población de su entorno, o las distintas formas de dominio y servidumbre social en el Ibérico Pleno, con una especial atención a algunos yacimientos clave de la Alta Andalucía como la necrópolis de Baza, el oppidum de Puente Tablas o el magnífico santuario heroico de El Pajarillo, para el que contamos con una presentación infográfica con fotografías, mapas e ilustraciones integrados en una doble página.
    escultura
  • “La escultura ibérica en los siglos IV y III a. C.”, por Teresa Chapa (Universidad Complutense de Madrid). Los iberos tuvieron una relación muy restrictiva con el mundo de la imagen durante amplias etapas de su historia, no tanto porque su empleo estuviera absolutamente vedado, sino porque solo algunas producciones excepcionales tenían el privilegio de albergar manifestaciones iconográficas complejas. Así, mientras que las cerámicas locales se decoraron únicamente con temas geométricos hasta épocas tardías, los vasos áticos importados de Grecia podían incluir en su superficie ricos cuadros de figuras que representaban relatos míticos. Otra excepción, esta vez producida localmente, fue la escultura en piedra, soporte que se consideró adecuado para representar a las divinidades, expresar las ideas religiosas y relatar las hazañas de los héroes y aristócratas que conformaban la cúspide de la sociedad ibérica. Distintas imágenes de animales recurrentes en la estatuaria, con significados simbólicos muy diferentes, o figuras emblemáticas del mundo ibérico como la Dama de Baza o el conjunto del heroon del Pajarillo son analizados en detalle en este artículo.
    comercio
  • Comercio ibero, púnico y griego”, por Francisco Gracia Alonso (Universitat de Barcelona). Buena parte de la responsabilidad en la evolución de la cultura ibérica se debe al contacto constante y continuado con el comercio fenicio –después púnico– y griego, que actuó como mecanismo de conexión con las culturas del Mediterráneo. Hallazgos arqueológicos como los pecios, que ofrecen información acerca de los cargamentos y la estructura de los barcos, o las inscripciones en placas comerciales como las de Ampurias o Pech Maho que nos brindan algunos datos muy significativos en relación con los circuitos comerciales, la participación de intermediarios iberos y el papel canalizador de las colonias, forman parte de este artículo. La complejidad en las transacciones comerciales y el flujo de productos de lujo como las cerámicas áticas en el siglo IV a. C. o la introducción de las primeras series monetarias en Ampurias son otros de los aspectos considerados, que subrayan una vez más el carácter abierto y dinámico de las culturas iberas.
urbanismo
  • “El urbanismo ibérico”, por Carme Belarte (ICREA / ICAC) y Meritxell Monrós (ICAC). El urbanismo ibérico se caracteriza por algunos elementos definidores, como son la presencia de un muro perimetral que cierra el poblado –y que normalmente ejerce también la función de muralla–, la disposición de las viviendas compartiendo paredes medianiles, con un muro de cierre y de fachada comunes, y la agrupación de las casas en manzanas o barrios separados por espacios de circulación. Por otra parte, el urbanismo está también estrechamente vinculado a aspectos como la ubicación de los asentamientos, su tamaño o la función que desempeñaban, lo que permite definir distintos modelos en función de estos factores. En este artículo se detallan aspectos como las formas de estructuración en el espacio urbano, la arquitectura doméstica o de los edificios públicos, la ordenación viaria o los sistemas de captación y canalización de las aguas. Como caso particular, presentamos también un tríptico central con una reconstrucción del poblado ibérico de Ullastret.
    Triptico
  • Tríptico central: el poblado ibérico de Ullastret, por Gabriel de Prado y Ferran Codina (MAC-Ullastret). Una magnífica ilustración a tres páginas obra de Rocío Espín con la reconstrucción de los dos poblados que conforman el conjunto arqueológico de Ullastret, en la provincia de Girona en un momento de mediados del siglo III a. C.: el Puig de Sant Andreu, elevado sobre un cerro, y l’Illa d’en Reixac, una pequeña isla situada en el lago adyacente. Los hallazgos más recientes en este yacimiento, con intervenciones en las murallas, el foso o la casa aristocrática de la zona 14 son algunos de los puntos esbozados en este trabajo.
mujeres
  • “¡Las mujeres y los niños primero…! Retratos familiares, mujeres y población infantil en el Ibérico Pleno”, por Isabel Izquierdo Peraile (Dirección General de Bellas Artes y Bienes Culturales y de Archivos y Bibliotecas, Secretaría de Estado de Cultura). En el marco de las transformaciones vividas en el Ibérico Pleno se explica el acceso de las mujeres, los grupos familiares o la infancia a las imágenes que se proyectan colectivamente, en primer lugar, en algunas tumbas destacadas y, posteriormente, en ofrendas votivas y representaciones pintadas de algunas ciudades. Frente a un tiempo anterior de mitos, diosas, héroes y caballeros, esta aparición de mujeres y otros grupos de edad y género se inserta en un sistema de autorrepresentación y reconocimiento social; un fenómeno de “democratización” que afecta a cambios de escala y materiales, desde las grandes esculturas en piedra a los pequeños exvotos metálicos o los vasos pintados con escenas, que tendría a su vez un reflejo en el uso y percepción por parte de la sociedad de estas imágenes. Acompaña este artículo una ilustración a página completa de Jorge Martínez Corada, con la reconstrucción de una vivienda ibérica y una escena cotidiana reflejando la vida de una familia ibérica normal.
vivos-importan
  • “Son los vivos los que importan. El ritual funerario y las necrópolis ibéricas”, por Fernando Quesada Sanz (Universidad Autónoma de Madrid). En el mundo mediterráneo antiguo la muerte de un miembro de la comunidad suponía el tránsito de la persona fallecida a un Más Allá más o menos oscuro, transición que había de ser facilitada y celebrada mediante los ritos apropiados. La muerte era un momento liminar (del latín limen, umbral, en el sentido de tránsito), y hasta que se celebran los ritos apropiados no culminaba la transición por la que el difunto pasaba a formar parte de la comunidad de los muertos… y con el tiempo al estatus de ancestro del grupo. Pero además estos rituales suponían para las familias, conciudadanos e incluso para los clientes y siervos del muerto, una ocasión muy significativa para manifestar de manera visible los lazos de afecto o de jerarquía, de relaciones sociales, económicas y militares que configuraban la fábrica misma, la estructura de la sociedad. En esto la cultura ibérica, entre los siglos VI y I a. C., no se comportó de manera diferente al resto de las civilizaciones contemporáneas en el óvalo mediterráneo. Junto a este artículo, se incluye una ilustración obra de José Luis García Morán de un ritual de incineración en una necrópolis ibérica.
    religiosidad
  • La religiosidad en las sociedades iberas de los siglos IV-III a. C.”, por Carmen Rueda Galán (Instituto Universitario de Investigación en Arqueología Ibera de la Universidad de Jaén). En los últimos años se ha avanzado sustancialmente en el estudio de los sistemas de creencias de las sociedades protohistóricas de la península ibérica, profundizando en las huellas, espaciales y materiales, vinculadas a su universo religioso. El registro arqueológico de las sociedades iberas para los siglos IV-III a. C. se caracteriza por la heterogeneidad de los paisajes sacros, que nos proporciona un amplio mapa de manifestaciones y prácticas rituales a las que es posible aproximarse, aunque contemos con dificultades de precisión. Acompaña a este artículo una ilustración a página completa de Sandra Delgado representando la entrega votiva de exvotos y los ritos de paso de una pareja de jóvenes en una cueva-santuario ibérica.
    apuestas
  • Introduciendo el n.º 2: Los bajos fondos de Roma, “¡Hagan sus apuestas! Los juegos de azar en la Antigua Roma”, por Jerry P. Toner (Cambridge University). El Prof. Toner nos habla del sórdido mundo de las apuestas y los juegos, que llegaban a mover importantes cantidades de dinero en actividades relacionadas con el mundo del espectáculo o incluso mediante juegos más simples como los dados en partidas realizadas tras las cortinas de tabernas y locales de los suburbios. Unas prácticas en verdad cotidianas que escapaban al control policial de las autoridades y que reflejan un modo de vida arriesgado en el que había mucho que ganar y mucho que perder, y en la que las pasiones más mundanas de la sociedad urbana están a la orden del día.

marzo 23, 2015

El Guerrero Azteca


El Guerrero Azteca

“Hubo en esta tierra una Orden de caballeros que profesaban la milicia y hacían voto y promesa de morir en defensa de su patria y de no huir la cara a diez ni a doce que les acometiesen. Los cuales tenían por dios, caudillo y patrón al Sol. Su fiesta se llamaba ‘Nawi Ollin’. Se celebraba dos veces en el año: el 17 de marzo y el 2 de diciembre; las dos veces que en el año cabía el número de ‘cuarto curso o movimiento’ (‘Nawi Ollin’).

Esta Orden de caballeros tenía su templo y casa particular curiosamente labrada, de muchas salas y aposentos, donde se recogían y servian a la imagen del Sol. Y, dado que todos eran casados y tenían sus casas particulares y haciendas, tenían, empero, en aquellos aposentos y casas de aquel templo, sus prelados y mayores, a quienes obedecían y por cuyas ordenaciones se regían, y donde había gran número de mozos, mancebos, que profesaban de seguir aquella Orden de caballería que podemos llamar ‘Los Comendadores del Sol’, cuya divisa llevaban cuando iban a la guerra.

Su templo se llamaba ‘Kuakuauhtin Inchan’, que quiere decir ‘la casa de las águilas’; por metáfora, la casa de los hombres valientes.

En lo alto de este templo, había una pieza mediana junto a un patio. En la pieza, sobre un altar, estaba colgada en la pared una imagen del Sol, pintada de pincel en una manta, la cual figura era de mariposa (‘Nawi Ollin’), con sus alas, y a la redonda de ella, un cerco de oro, con muchos rayos y resplandores que de ella salían. Para subir a esta pieza había como cuarenta gradas.

Se incensaba esta imagen cuatro veces entre día y noche y se le hacían toda clase de ritos y ofrendas.

Esta fiesta se solemnizaba de la manera siguiente: había que ayunar hasta que, haciendo el Sol su curso, llegaba al mediodía, en el cual punto tomaban los sacerdotes caracoles y bocinas y hacían la señal para que la gente acudiera al templo.

En acabando de ofrecer sus ofrendas este día, alzaban los ojos al Sol y llamaban al Señor de lo Creado”.

alfret
‘Intlayak ik mo-katzawani in tletlakolli, aya makizkia’. 
Si nadie se hubiera mancillado con el pecado, nadie moriría.


PASOS EN LA INICIACIÓN DEL GUERRERO

Todo ser escogido pasaba estos cuatro pasos:

1.‘Mazewaliztli’ (elección, merecimiento y preparación)

2. ‘Tozoztli’ (la agonía, vigilia).

3. ‘Xochimiki’ (muerte florida).

4. ‘Tlakatia’ (nacimiento) o Izkaltia (resurrección).

Dezgardous

Un guerrero debe hacerlo todo como si fuera su última batalla sobre la Tierra.

LEYENDA DE LA ABUELA

De cinco masas y cuatro atoles están hechos los hombres, lo que está simbolizado por las cinco masas que vienen de los cinco diferentes colores del maíz: blanco, amarillo, rojo, negro y azul; los cuatro atoles son los colores intermedios. También con esto se simboliza a las cinco razas. El venerable maestro Samael nos habla de que existieron los hombres azules, los etéricos. Son las cinco razas desarrolladas hasta la fecha.

La abuela (la Divina Madre) es la que da el bastón de mando (‘Axitl’) al guerrero.

“Yo poseo la nada; mas si mi abuela me diera un bastón, podría voltear la Tierra al revés, cristalizar el cielo y vivir eternamente”.

El ‘axitl’ o bastón es corto, pues es tan sagrado que no debe tocar el suelo. Representa el fuego sagrado que asciende por la espina dorsal, llega a la pineal y luego desciende a la base de la nariz, hasta llegar al corazón.

Entre los ‘nawas’ existió todo un complejo de percepciones por el que se concibió al cosmos a partir de un modelo corporal y, a la inversa, que explicó la fisiología humana en función a los procesos generales del universo.

El cuerpo humano es núcleo y vínculo general con el Cosmos, centro de nuestras percepciones, receptor y transmisor de pensamientos, principio de nuestra acción y actor, beneficiario y víctima de nuestras emociones y pasiones.

Las concepciones o más bien percepciones de la Naturaleza y el Cosmos, guiaron y justificaron el comportamiento práctico de los distintos componentes de la sociedad ‘nawa’.

Nuestros antepasados fueron conocedores de los valores eternos que han sido olvidados y que son factibles de ser revividos en beneficio de las sociedades contemporáneas.

Cada ser humano es el centro de su propio universo personal y tiene que respetar a todos los demás universos.

Un cazador usa su mundo lo menos posible, pero con ternura y delicadeza.

Buscar la perfección del espíritu es la única tarea digna de nuestra hombría y del guerrero.

El guerrero debe ser impecable. 
El guerrero debe ser libre, flúido, imprevisible.
No debe tener rutinas.
No debe tener historia.
No debe tener apegos.
Debe perder la importancia personal.
Un guerrero puede sufrir daño, pero no ofensa. Para un guerrero no hay nada ofensivo en los actos o palabras de los demás, mientras él mismo esté actuando dentro del animo correcto.

Un guerrero debe hacerlo todo como si fuera su última batalla sobre la Tierra.

Un guerrero va al encuentro de sí mismo, dando gracias por todo lo pasado y por lo que en ese momento es; sin pedir nada, pero con la alegría del que va al encuentro de su Padre.
El ánimo de un guerrero no es tan descabellado en el mundo social ni para nadie. Se necesita para salirse de toda clase de tonterías y vanidades.

Pero la lucha, la negación de sí mismo, el sacrificio, debe ser en cada instante. Constantemente hay que matar el minuto, la hora, el día, el mes, el año, que pasan. Esta es la guerra florida, la guerra contra sí mismo, puesto que el hombre debe florecer y esto lo logra sólo a base de méritos del corazón y trabajo intenso con la energía creadora, sin derramar el vaso sagrado.

El guerrero ‘tolteka’, debe ir al conocimiento como a la guerra: con miedo, pero con determinación.

Nochtin ti welitih

Keh kuau ti patlanih

patlan tlaikpak

yawaloa in Zemanawak

ika tlawillik atlapaltin


Todos podemos

volar como águilas,

volando sobre la Tierra,

circulando el Universo,

con alas de blanca luz.
El sentimiento de la muerte torna al guerrero dulce y bondadoso, pues para él, ante este fin irremediable, todos los destinos son válidos. Nada nos diferencia de un escarabajo; la muerte nos acecha a todos, como una sombra.
La dulzura y bondad espontánea de los hombres llamados primitivos, es la prueba de su superioridad sobre el hombre civilizado, es decir, envuelto en mil cobardías.
Los actos del guerrero tienen un poder, particularmente cuando quien actúa sabe que son la última batalla en la tierra.
El hombre corriente puede ser comparado con un viajero adormecido, que va, sin apercibirse, de estación en estación; la estación terminal es la muerte y él no habrá tenido placer ninguno en el viaje.
Algunos consideran las cosas como una bendición, otros como una maldición; el guerrero toma todo en la vida como un reto. La vida del guerrero es un reto perpetuo.
Tenemos la responsabilidad de vivir en un Universo misterioso. Estamos, pues, en presencia de una purificación radical.
La sociedad moderna, extraño monopolio de una secta cosmopolita, se distingue de otras sociedades por guardar silencio sobre la muerte. Toda referencia a la muerte está proscrita, y los muertos son escamoteados. Para el guerrero, la muerte es, por el contrario, la única compañía verdadera, la consejera que testimonia todos nuestros actos.
El guerrero debe actuar siempre como un lúcido hombre acosado. El hombre que cree tener todo su tiempo es a menudo el grosero, ávido y libidinoso que el guerrero no debe ser; éste si actúa con el sentimiento de la urgencia, jamás actúa con odio y, ciertamente, rechaza comportarse como un cerdo so pretexto de que la vida le ha de faltar.
El guerrero forja su paciencia, que es el arte de perseguir su objetivo sin proyectar nada de antemano, viviendo con plenitud el momento presente.
Anónimo. El Guerrero Azteca

marzo 12, 2015

Lucha medieval en el castillo de Belmonte

La aventura del saber. TVE2. 10 mar 2015.

Reportaje sobre lucha medieval. Castillo de Belmonte en Cuenca.

"Hablamos de combate medieval. Un deporte de contacto duro con una importante base histórica. Se emplean espadas, hachas y mazas de acero en una lucha real pero con un exigente reglamento de seguridad que lo hace viable. Tienen como base operativa el Castillo de Belmonte en Cuenca. Hasta allí nos hemos acercado para ver in situ cómo se preparan los luchadores de la nueva selección española para afrontar el mundial que se celebrará en mayo en Polonia".


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